lunes, 7 de julio de 2014

Gustos de "Jubilado"

Un día me dijeron de una persona, que ella tenía gustos de jubilado por la razón de que disfrutaba a placer un conocido programa radial de la tarde bogotana.

A primera vista, me pareció terrible la monotonía que puede representar el adquirir gustos de jubilado, pero mientras la vida transcurre con una rapidez automovilística, me he dado cuenta que el jubilado, como el niño, tiene la capacidad de detener los segundos, las horas y los días.

¿Les cuento cómo hacen?

1. Andan a su propio ritmo: Niños, niñas y jubilad@s andan a su ritmo. Niños y niñas corren y de pronto se detienen. L@s jubilad@s caminan lento y de pronto se detienen. Ambos detallan, admiran, prueban, tocan y tras ese ejercicio, piensan, analizan y disfrutan. ¿Cuánt@s de ustedes pueden hacerlo mientras se piensa en el informe que hay que entregar antes de las cinco de la tarde, en las tareas del día a día, en el término que se vence, en el comité de mañana o en la audiencia? Sólo por un día, vaya a su ritmo y sentirá la diferencia.

2. Comen golosinas: Niños, niñas y jubilad@s añoran comer golosinas. Se detienen en una confitería, panadería o salón de té y consumen lo prohibido por los papás, los médicos o la edad. Es una incitación a romper las reglas, un reto a la enfermedad, un desafío al tiempo. 

Imposible no haber percibido alguna vez el paraíso del génesis bíblico saboreando en el paladar el chocolate más aromático, el postre de frutas con crema, el vino de la cepa envidada, el tinto gourmet o aquella tentación que se ha visto obligado a abandonar por circunstancias diversas. 

Arrójese pues a los brazos de su golosina favorita y sentirá la diferencia.
3. Optimizan a su mayor expresión la lectura. Niños y niñas se aproximan a la lectura con todos los sentidos. Ahora los libros de niños y niñas se saborean, se huelen, se miran y se tocan. L@s jubilad@s encuentran todo tipo de lectura en la prensa escrita, en la radio, la televisión, las obras de teatro, la ópera, la danza o la pintura. Se enteran de los últimos acontecimientos, ven muchos canales de noticias, navegan en internet, aprenden idiomas. 

No permita entonces que el ahogo del tiempo de esclavitud laboral lo aísle del mundo.

4. Juegan: Niños, niñas y jubilad@s juegan a su modo, ritmo y reglas. El juego es la máxima expresión de socialización y disfrute, lo que lo hace precursor de los mejores instantes de la vida en todas las edades. No se prive de los crucigramas, parqués, ajedrez, dominó o incluso de aquellos que hacen parte de las nuevas tecnologías, de las caminatas ecológicas o actividades grupales, con los que se reivindica el concepto de ocio como reconstrucción de un espacio propio de crecimiento del propio ser. 

Tómese un espacio de tiempo para jugar, y verá la diferencia.

Ahora que disfruto de mis hijos y de mi labor como docente universitario, he descubierto que a mi treintañera edad tengo gustos de "jubilado" y realmente me gusta este plan.