jueves, 23 de mayo de 2013

Sueño de ciudad



El otro día soñé con una ciudad con cinco líneas de metro subterráneo atravesando de norte a sur, este a oeste y transversalmente la metrópoli, con escaleras eléctricas para accesibilidad de personas con limitaciones físicas, con personas que antes de ingresar como horda cuaternaria, esperaba que los usuarios salieran de manera organizada para, a su turno, entrar al sistema.


En el sueño, las calles estaban limpias, vigiladas con carabineros en cada esquina, con un sistema integrado de transporte organizado en áreas metropolitanas, paraderos demarcados, una envidiable cultura ciudadana y una grata sensación de seguridad.



Llamó mi atención el que las ventas ambulantes estaban organizadas en sitios previamente establecidos en amplios corredores peatonales, sin el miedo a ser correteados por algún policía, en razón de la ocupación de hecho.



El transporte público es la regla general, sin embargo, ello no se oponía al uso de vehículo particular con una condición: el pago de peajes urbanos para el uso de las vías. Esta medida tenía dos objetivos, primero que con el valor del peaje se mantenían las vías en perfecto estado y segundo, que desestimulaba el uso del vehículo particular lo que a su vez, redundaba en beneficios al medio ambiente, por lo que, al menos en mi sueño, el aire no estaba contaminado.



Mi sueño continuó en una estación de tren con amplios corredores comerciales sin riesgo de contaminación visual, los trenes ligeros que comunicaban el área metropolitana con los municipios se conectaban con el transporte urbano, de tal suerte que todo el sistema de transporte respondía a una lógica de integración total a través de una sola tarjeta magnética personal.



Desperté aterrado, esta visión no podía ser real, pero si era cierto; desperté en una cómoda silla de la línea roja de metro  que comunicaba la estación Universidad Católica con Estación Central en la ciudad de Santiago de Chile: ahí supe que esto si puede ser posible.... algún día.



Volví a Bogotá, acabó mi sueño y empezó la pesadilla.... sin más palabras.

miércoles, 1 de mayo de 2013

NOTAS MUSICALES

Recuperando la memoria: Del maestro Oriol Rangel - El Buscarruidos

Del Norte de Santander, viene esta joya colombiana a ritmo de bambuco, con dos flautas traversas, tiple y piano. 

¿El autor? El maestro Oriol Rangel, de quien cuentan, abandonó su concierto de graduación como "Concertista de Piano" -y renunciando por ello a su título profesional-, cuando las directivas del conservatorio estimaron inapropiada e "insuficientemente culta" para esta gala, la ejecución del tema "Brisas del Pamplonita", (En http://www.culturarecreacionydeporte.gov.co/portal/node/59). 

Disfrutemos esta maravillosa creación: http://www.youtube.com/watch?v=KWzZlQtkAlQ